Lo académico se puede recuperar, la salud mental no

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Compartido por Claudia Tobar

En este contexto de educación en casa, el papel de los padres es fundamental ya que son quienes deben mantener la motivación necesaria para continuar con las clases online, manteniendo un equilibrio entre lo académico y la salud mental de los niños.

La pandemia por el Covid 19 ha provocado un impacto en la educación sin precedentes. Tanto educadores como padres de familia enfrentan un nuevo reto en su responsabilidad de educar a niños, niñas y adolescentes.

Para hacer frente a este nuevo desafío los maestros se han visto en la obligación de buscar metodologías que se adapten a las nuevas exigencias educativas, tomando como referencia a la educación semipresencial y en línea existentes desde antes de la pandemia; los maestros experimentan un aprendizaje que busca explotar lo mejor de estos métodos. Y entre error y acierto cumplir con su misión de educar a sus estudiantes con los medios tecnológicos disponibles.

Atrás quedaron los días en que los niños compartían las aulas con sus compañeros y socializaban en el recreo. Ahora confinados en sus hogares deben retomar sus estudios y hacerle frente a una nueva realidad que no es igual para todos. Los niños no solo deben ajustarse a la situación de cada hogar, sino que ahora deben cambiar su rutina y su forma de aprender. Por naturaleza, los niños deben desarrollarse en compañía de sus pares, socializando, explorando el entorno, realizando ejercicio físico y desarrollando sus habilidades de convivencia para un desarrollo infantil adecuado.

Ante esta situación, cada niño reacciona de diferente forma y esto se convierte en un reto para los docentes. Hay niños de fácil adaptación y que responden bastante bien al aprendizaje en línea, pero para otros niños esta modalidad resulta complicada y lejos de aprovechar las clases les ocasiona grandes cantidades de estrés y ansiedad. Esto provoca rechazo, miedo de conectarse a las clases y participar activamente.

Esta presión a la que se somete a los estudiantes afecta a su salud mental y puede causar daños graves e irreparables a largo plazo.  Por tanto, es necesario que los padres participen activamente en las clases de sus hijos y los apoyen sin presionarlos demasiado. La recomendación es que los padres ofrezcan presencia con independencia. Es recomendable ser flexibles con las reglas y dar prioridad a la salud mental ante lo académico.

Para los padres esta también es una etapa nueva, no estuvieron preparados para asumir este rol de acompañamiento académico y psicológico a tiempo completo, además sus actividades laborales en muchas ocasiones aumentaron. Es por esta razón que puede haber un poco de insatisfacción conseguir que los niños se conecten y cumplan las tareas.  Muchas veces el estudiar de casa significa una distracción inmensa para los niños. Este no es el momento de buscar la perfección, sino el bienestar de los niños. Los padres deben darse permiso a no ser perfectos, y nos juzgarse por qué tanto cumplió mi hijo con las tareas. La nivelación académica vendrá, pero el estrés que podemos provocar como padres dejará huellas.

Esta presión a la que se somete a los estudiantes afecta a su salud mental y puede causar daños graves e irreparables a largo plazo.

Este desafío de las clases virtuales representa una realidad distinta en cada familia ya que, así como hay familias que cuentan con todas las herramientas tecnológicas, también hay hogares que no cuentan con servicio de internet y dispositivos electrónicos, esto solo incrementa el nivel de estrés de los estudiantes ya que se ven obligados a buscar soluciones externas como los café net o centros con internet públicos. Se ha evidenciando más que nunca la brecha de desigualdad en nuestro país, la calidad educativa es visible.

En este contexto de educación en casa, el papel de los padres es fundamental ya que son quienes deben procurar que sus hijos mantengan la motivación necesaria para continuar con sus clases online con el fin de vencer los obstáculos que se presentan, pero manteniendo un equilibrio entre lo académico y la salud mental del estudiante.

Es recomendable que los padres mantengan hábitos de estudio con sus hijos, que les mantengan activos y motivados a aprender, con horarios establecidos en los cuales también haya espacio para el esparcimiento.

Otra barrera para vencer en la educación virtual es la falta de conocimiento tecnológico y académico de los padres. En este aspecto, el Ministerio de Educación ha demostrado mayor flexibilidad para la reinserción de muchos niños por medio de diferentes programas de educación en casa, con el fin de que los alumnos puedan contar con una nivelación académica.

Los recursos tecnológicos sin duda han revolucionado la educación infantil, pero es importante rescatar que los niños y jóvenes necesitan estar en contacto con lo natural, conectarse con los otros niños, leer un buen libro, involucrarse con las cosas de la casa. Lo mejor que se puede hacer con los niños y jóvenes es educarlos no sólo para obtener un excelente rendimiento académico, sino para ser seres empáticos, resilientes y conscientes de lo que se vive actualmente con la pandemia del coronavirus. Saldremos de esta pandemia fortalecidos como familia, conociendo más la realidad educativa, y siendo parte activa y clave en su desarrollo.

Este artículo fue publicado también en dialoguemos.ec