TELE-EDUCACIÓN. ¿QUÉ Y PARA QUÉ?

TELE-EDUCACIÓN. ¿QUÉ Y PARA QUÉ?

Por Mónica Maruri Para Edupasión Partamos por diferenciar Televisión Educativa de Educación por Televisión. Lo primero es televisión con contenidos educativos, que puede partir y tener relación con un currículo u objetivos educativos concretos, como lo hace Sesame Workshop desde hace varias décadas, pero que obedece a formatos televisivos, narrativas y estructuras dramáticas, que buscan atraer al televidente. [eduentretenimiento]. Lo segundo es educación, que tiene como fin cumplir con un programa de estudios, que usa a la televisión como medio troncal, y es complementada con tutores o profesores en otros espacios virtuales, sean digitales o analógicos. También vale la pena aclarar el significado de la palabra “televisión” que está formada por tele-a distancia y visión-ver. Es decir que son imágenes a distancia. De manera que no se restringe a la caja que nos permite ver los “canales” de televisión, sino a todo dispositivo que nos permite ver imágenes a distancia, videos, conciertos, películas, reportajes, programas, etc. y que han sido transmitidos y receptados por diversos sistemas. Los que hemos hecho televisión educativa en Ecuador debemos enfrentar la existencia de dos paradigmas: Que a los ecuatorianos solo les gusta la TV sensacionalista y que la TV educativa solo puede ser otra de baja calidad y aburrida. El primero parte de una mediocridad creativa en la televisión comercial, que ha conseguido altas ganancias con poca inversión económica y profesional, de manera que no se han visto forzada a subir la vara. El segundo viene de una tradición de ambientes educativos poco estimulantes e interesantes para el estudiante, fundamentados en la autoridad no cuestionada del profesor, que tampoco estimula al docente a buscar mejores formas de involucrar al estudiante en el proceso de aprender (a propósito no digo aprendizaje). Es reiterar el que “si con poco esfuerzo e imaginación consigo mantenerme en la posición de autoridad no cuestionada, nada me desafía o interpela”. Así llegamos a la televisión educativa que tenía dos opciones: reproducir esa aula “aburrida”, repetidora de conceptos, pensada desde la perspectiva de lo que el adulto necesita que el niño únicamente conozca, se entere o memorice; o poner al niño en el centro, en un mundo de los niños, con sus emociones, sentimientos, anhelos, juegos, interrogantes…. ¿sigo? Y, además no será cualquier televisión educativa, sino una en un país llamado Ecuador, diverso, alienado con una cultura foránea, con un tesoro cultural oculto, folclorizado, centrado en una sola visión hegemónica de los medios comerciales. Por tanto, se necesita una televisión educativa: divertida y entretenida, inclusiva, creativa y con enfoque de derechos. Los que hacemos televisión sabemos que la tele ES ENTRETENIDA o no es. ¿De verdad creemos que alguien debe prender la TV por obligación, porque es bueno para mí, como el jarabe de mal sabor, para curarme de la ignorancia? En inglés: “Give me a break”. Nadie quiere hacer productos audiovisuales obligatorios. El televidente tiene que sentirse atraído, interesado, reflejado – pero eso también es otro tema. Dije inclusiva, también, porque debe mostrarnos a TODOS y cada uno de los ecuatorianos, tan diversos como somos, sin caer en la tentación de mostrar una visión folclórica de sus habitantes. ¿Saben cómo se hace eso? Simplemente, buscando belleza en cada rincón; allí donde está la riqueza, la belleza de niños y familias, con historias extraordinarias que contar. Y todo esto en un mundo cambiante, transmediático, multipantallas, con series de TV, juegos en Facebook, “apps” para dispositivos móviles. Buscando llegar de diferentes maneras y a diferentes audiencias. La televisión comercial muestra una TV extranjerizada, con modelos a seguir que no tienen ni nuestras costumbres, ni nuestra historia, ni nuestra cosmovisión indígena, mestiza, afro, montubia, costeña.  La TV comercial ofrece un modelo violento, inmediatista y poco estimulante para las audiencias en formación. Hay que tomar lo mejor de la tele, sus formatos, animados, comics, realities, documentales, ficción, pero cuidando mucho los contenidos. Y poner énfasis en:
  • La construcción de identidad desde los medios
  • La construcción de una sociedad del buen vivir. La convivencia armónica, combatiendo toda forma de violencia; tener una vida saludable y activa.
  • La búsqueda de productores independientes con diversas miradas, diversas habilidades en formatos y recortes; técnicas, y narrativas. Cada productor/director tiene una historia diferente que enriquece la pantalla.
En síntesis, la Educación por Televisión y la Televisión Educativa no tienen excusa para ser mediocres y aburridas, para no reflejar la riqueza y cosmovisión de cada población del Ecuador, para insistir en ofrecer discursos adultos, desde perspectivas adultas, sino que siempre deben poner al niño y su mundo en el centro de sus contenidos y narrativas.

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